A la raza hispana, de Flavio Zaragoza Cano

I

Noble raza inmortal, raza divina
que hablas el dulce idioma de Castilla
triste y altiva, mi alma filipina
ante tu altar sagrado se arrodilla

Amo a mi patria mas el sacro rayo
de mi amor puro no es para ella sola
que si como patriota soy malayo
como poeta ¡mi alma es española!

Y lo proclamo así, sin cobardía.
Amo a España que me dio cultura.
La gratitud es flor del alma mía
y mi alma no es ingrata ni es impura

Mi amor a España Dios ha bendecido
y no es traición para mi propia tierra
porque en mi corazón que odia el olvido
si es noble y santo todo amor se encierra


II

Hoy que muchos claudican yo te canto
gran raza hispana, tu renombre eterno
vive en mi lira en medio del quebranto
con que sufrimos el dogal moderno

Si todos ya olvidaron el aroma
de tu seno prolífico y fecundo
aún quedo yo, soldado de tu idioma
para cantar tus glorias en el mundo

No soy de ese linaje de chacales
que nacidos de páramos incultos
al recibir tus besos maternales
tu dulce amor pagaron con insultos

Los que ayer te ensalzaron hoy te olvidan
¡corifeos del nuevo coloniaje!
mientras extrañas águilas anidan
en el bello jardín de tu lenguaje


III

Noble raza que sufres con grandeza
las épicas tragedias del presente
yo te amo y respeto la tristeza
que brilla en las arrugas de tu frente

Y si ayer contra ti tenido hubiera
que ir a la lucha por la patria mía
nunca hubiese manchado tu bandera
y en medio de mis triunfos ¡te amaría!

De tu amor maternal la firme esencia
no olvidará la tierra panayana
que al gritar libertad e independencia
¡siempre hablamos la lengua castellana!

Cuando te olviden todos, mi alma fuerte
pregonará tu honor de polo a polo.
Yo hablaré tu lenguaje hasta la muerte.
Si nadie te ama ya ¡te amaré solo!

1933